Primer comboniano karimoyón

El P. Casimiro Lokwang Koryang es el primer misionero comboniano karimoyón que ha sido ordenado sacerdote. Ocurrió el pasado 4 de febrero en la catedral de Kotido, en una ceremonia oficiada por el obispo, también comboniano, Mons. Filippi. Al día siguiente, el P. Casimiro celebró su primera Misa solemne en su parroquia de origen, en Kapedo. Ya ha sido destinado a Egipto, como lugar para su primera misión. Ambas celebraciones estuvieron marcadas por los cantos, la participación de los asistentes y la alegría de tener un nuevo sacerdote karimoyón, un misionero enviado a tierras lejanas. Un reto este sin duda nada fácil, como es la de una misión en un lugar de conflicto y de minoría cristiana. Todas estas circunstancias hicieron que las oraciones de los participantes resultaran particularmente vivas y sentidas. Todos se comprometían a rezar y a apoyar al P. Casimiro en su futura labor pastoral en Egipto. En Uganda, y en especial en Karamoya, sabemos de conflictos armados, que siempre son nuevos desafíos que requieren paciencia y diálogo hasta alcanzar la convivencia y la paz.

Casimiro nació en el norte de Karamoya en 1978, cuando la situación en Uganda era de mucha inseguridad, durante los últimos años del régimen de Idi Amín. De carácter abierto, alegre y decidido, se compromete en todo lo que hace. Casimiro se siente agradecido a sus padres, Santina Itanga y Peter Koryang. Este último, maestro en varias escuelas, es muy conocido en la región, al igual que su familia. Por eso no era de extrañar que tanto en la ordenación como en la primera Misa estuviese presente gente de diferentes lugares del norte de Karamoya. Casimiro ingresó en los misioneros combonianos en 2001 en Jinja, donde estudió Filosofía, después fue al noviciado a Namugongo y en 2006 marchó a Sudáfrica para completar sus estudios de Teología. Conozco a su familia desde 1979, cuando coincidimos en la parroquia de Kaabong, donde trabajé en pastoral y fui ordenado sacerdote. Por aquél entonces Casimiro era aún un bebe. ¡Quién iba a decir entonces que se convertiría en el primer sacerdote comboniano karimoyón!

A su padre y a mí nos unía la afición por el fútbol, aparte de la fe y de los encuentros en la Misa de los domingos. Formábamos parte del equipo de fútbol de Kaabong y casi todos los domingos por la tarde teníamos partido. En aquellos años no había ni televisión ni vídeo, y el fútbol era el mejor entretenimiento para todos, jóvenes y mayores. A todos les llamaba la atención ver a un puzungo (un blanco) correr y meter goles. Recuerdo como memorables los encuentros contra el equipo de soldados tanzanos destacados en Kaabong. Cuando Casimiro comunicó a su familia su deseo de ser sacerdote, todos se opusieron, excepto su padre, cristiano comprometido y miembro del consejo parroquial. Él fue quien le animaba en su camino hacia el sacerdocio y la misión. Así pues, desde pequeño Casimiro conoció a los misioneros combonianos, quienes prácticamente llevaban adelante todas las misiones o parroquias de Karamoya. Casimiro sentía un gran atractivo por la persona de Daniel Comboni, por su vida y su visión misionera. Veía en él un modelo inspirador de entrega a los demás.

Hasta llegar a este momento de su ordenación, Casimiro ha tenido que afrontar no pocos interrogantes y desafíos, procedentes de sus familiares y de su propio entorno. Un joven inteligente como él, que podría haber hecho carrera política y dinero, renunciaba a todo. No resultaba fácil tener las ideas claras y saber qué camino tomar, algo que cuestiona también hoy a muchos jóvenes en Uganda. El periodo de formación le ha servido para descubrir su compromiso cristiano desde el sacerdocio y hacia la misión, como testigo de la fe. Una pieza clave durante estos años de preparación ha sido su relación con gente de otras culturas y lugares, tanto compañeros de estudio como aquellos con los que ha convivido en sus diferentes etapas hasta la ordenación sacerdotal.

En 2008 Karamoya celebró los 75 años de la llegada de los primeros misioneros y, por tanto, del anuncio del Evangelio. Fue en 1933, cuando el P. Molinaro y varios combonianos más llegaron a estas tierras. El P. Casimiro y otros sacerdotes diocesanos, así como varias religiosas en las diócesis de Kotido y Moroto, son frutos visibles de la labor de misioneros y misioneras en Karamoya. Muchos de ellos incluso han derramado su sangre en estos caminos, en épocas de violencia y conflictos armados.

Mujer pigmeo con niño al norte de Congo

 



Niña samburu de Kenya

Los Misioneros Combonianos son un instituto misionero que realiza su trabajo en más de 30 países en África, América, Asia y Europa.