
Durante el Triduo Pascual, el P. Boniface Gbama, misionero comboniano, acompañado de tres escolásticos y un pre postulante se unieron al Rafael Fernando Escolano, párroco en la zona de Moclín, Granada, para acompañar a las comunidades en la celebración de Pascua.
Moclín es un municipio situado a unos diez kilómetros de Granada en dirección a Córdoba. En este entorno rural, donde la vida discurre a un ritmo distinto del ajetreo urbano, el P. Rafael, del Instituto Religioso de Pobres, ejerce su servicio pastoral como párroco.
Su campo pastoral abarca cuatro núcleos de población: Puerto Lope, Moclín, Tózar y Limones. Puerto Lope, con cerca de mil habitantes, es el más poblado; en los demás, apenas se superan los trescientos habitantes y la presencia de niños es escasa.
Desde hace un año, el P. Rafael mantiene una estrecha colaboración con los Misioneros Combonianos. La comunidad más cercana se encuentra en Granada: el Escolasticado internacional Beato Giuseppe Ambrosoli. El P. Joselín Martín, uno de los formadores, propuso que los estudiantes de teología pudieran realizar su experiencia pastoral en este entorno rural. Así, cada fin de semana, tres escolásticos, Assey Yao Justin, Alejandro Mejía y Joseph Tran Dinh Phuc, van a la casa parroquial de Puerto Lope, del sábado a domingo, y colaboran en las actividades pastorales.

Fruto de esta relación, el pasado Triduo Pascual fue vivido de forma especial. A petición del P. Rafael, el P. Boniface Gbama, comboniano congoleño, atendió a dos pueblos de Moclín durante la Semana Santa.
Desde el Jueves Santo, acompañado por Justin y Phuc, viajaba cada día desde Pinos Puente, donde reside el P. Rafael, para las diversas celebraciones en Puerto Lope y Moclín, mientras que el párroco se encargaba de las comunidades de Tózar y Limones. Los escolásticos se ocupaban de animar los cantos litúrgicos y el servicio del altar. Hubo una buena participación del pueblo desde el Jueves Santo hasta el domingo de Pascua de la Resurrección.
Después de la misa en Puerto Lope, tuvo lugar en el santuario del Cristo del Paño, en Moclín, una celebración solemne en la que participaron más de doscientas personas procedentes de muy diversos lugares. Durante la celebración una niña recibió el bautismo. La procesión con el Santísimo, prevista tras la Eucaristía, se realizó en el interior del santuario debido a la lluvia.

En estas aldeas, donde la población envejece y faltan servicios esenciales y personas referentes, como maestros o personal sanitario, la presencia de la Iglesia continúa siendo un pilar. El desafío en estos pueblos de Moclín es mantener la fe allí donde la vida se abre paso con dificultad, pero también con esperanza.
Texto: Boni Gbama & Fotografías: Dinh Phuc
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