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Un campamento para crecer

Publicada el 5 de agosto de 2026

El campamento de Aguiluchos se celebró en Huétor Santillán (Granada), del 19 al 26 de julio de 2026. En esta nueva edición, que reunió a 47 personas –entre las cuales 28 niños, 14 monitores y 2 premonitores, además de misioneros combonianos y cocineros–, los niños tuvieron una buena experiencia de convivencia y de aprendizaje.

A diferencia de años anteriores, este campamento coincidió con la final de la Copa Mundial de la FIFA 2026, donde España jugó contra Argentina y ganó 1-0, consiguiendo su segunda estrella después de la de Sudáfrica en 2010. Los monitores instalaron una pantalla grande donde los niños pudieron ver y disfrutar del partido. La alegría de la victoria creó un ambiente favorable que acompañó las actividades de toda la semana y fortaleció los lazos entre los participantes.


Más allá de una propuesta de ocio para el verano, el campamento está concebido como un itinerario de crecimiento humano y cristiano en el que cada jornada se trató un tema diferente: autoconocimiento, entender el mundo que te rodea, pobreza y humildad, amor, etc. Con base en esos temas, cada actividad estuvo orientada a favorecer el crecimiento integral de los niños, integrando formación, convivencia y espiritualidad. Eva Tobalina, monitora desde 2022, define Aguiluchos como «un lugar seguro y una segunda familia» donde los niños aprenden valores humanos y de la misión. Y añade: «Los campamentos no son únicamente unos días de vacaciones, sino un espacio donde crecer, fortalecer amistades y crear recuerdos que acompañarán toda la vida».


Ignacio García Navarrete lleva 16 años colaborando con Aguiluchos. En esta edición ayudó en la cocina: «He participado en muchos campamentos, pero ninguno tiene la magia de Aguiluchos. Aquí se viven los valores de la misión, la fraternidad y el servicio de una forma cercana y alegre. Incluso desde la cocina, cada abrazo de los niños recuerda que seguimos siendo una gran familia», recuerda Navarrete.
 


Alberto Rojas fue invitado por amigos a participar como premonitor en el campamento de Aguiluchos en 2019. Tras haber participado este año como monitor, recordó que «no dejas de ser niño cuando te conviertes en monitor, simplemente comienza una nueva etapa para seguir aprendiendo y creciendo». Si hay una frase que resume el sentimiento de muchos monitores, probablemente sea «los niños te llena el alma». Esto lo declaró Ángela López, monitora y encargada de la enfermería durante el campamento.


Para el escolástico Jonathan Rodríguez, quien vivió su segundo campamento con Aguiluchos, «compartir estos días con los niños, acompañarlos en los momentos de convivencia, oración y diversión ha sido una experiencia profundamente enriquecedora. Me marcho con el corazón lleno de alegría y agradecimiento», afirma Jonathan.
 
El campamento de Aguiluchos de 2026 concluyó con una celebración presidida por el P. Zoé Musaka, quien recordó durante la Eucaristía que «el campamento busca sembrar valores humanos y cristianos».


Hubo cansancio, sí. Pero también lágrimas al despedirse. Los Aguiluchos regresaron sabiendo que la experiencia no termina cuando acaba el campamento, sino que continúa a lo largo del curso en cada convivencia. Mientras los últimos abrazos cerraban esta edición, los niños gritaban: «¿Cuánto falta para el próximo campamento?».


Texto y fotografías: Justus Oseko, mccj


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